El arco Meiji de Kijin Gentoushou ya respira en pantalla japoesa

La historia cambia de época, pero no de intensidad. El anime Kijin Gentoushou ha revelado el nuevo key visual de su arco Meiji, que comenzó en el episodio 22 y marca un giro narrativo profundo: la acción se traslada a Kyoto, donde los protagonistas Jinya y su hija Nomari abren una soba llamada “Oni Soba”, mientras las sombras del pasado siguen acechando.

Una nueva era, una nueva familia

El visual muestra a padre e hija frente al local, sonriendo con calma. Pero detrás de esa imagen cotidiana, el arco Meiji introduce nuevos personajes que prometen sacudir la trama:

  • Kaneomi, interpretada por Yumiri Hanamori, es una joven espadachina que llega tras una misión de cacería de demonios. Su arma, la legendaria “Yatogami Kaneomi”, y su carácter felino la convierten en una figura tan afilada como misteriosa.

  • Heikichi Utsugi, discípulo del maestro Somegorou, es interpretado por Toshiki Kumagai. Odia a los demonios, pero su respeto por su mentor lo hace vulnerable a los matices de la historia.

  • Himawari, una niña que salva a Jinya de un ataque demoníaco, es interpretada por Tomori Kusunoki. Su dulzura contrasta con una madurez inquietante, y su rol será clave en los próximos episodios.

  • Jishibari, un demonio que aparece cada noche en el puente Gojo sobre el río Kamo, es interpretado por Yuume Miyamoto. Su presencia marca el regreso de lo sobrenatural en medio de la aparente paz.

Voces que dan vida a lo invisible

Cada actor compartió su experiencia al interpretar personajes cargados de contradicciones. Yumiri Hanamori destacó la dualidad de Kaneomi: “Tiene la precisión de una hoja y la imprevisibilidad de un gato. Quise que esa tensión se sintiera en cada línea.”

Tomori Kusunoki, por su parte, habló de Himawari como “una niña que parece saber más de lo que dice. Su calma esconde algo que aún no entendemos.”

Kyoto como escenario de redención

El cambio de época no es solo estético. La era Meiji representa un Japón en transición, donde los demonios ya no solo se esconden en los bosques, sino en los recuerdos, las decisiones y los vínculos humanos. Kijin Gentoushou sigue explorando la delgada línea entre lo humano y lo monstruoso, ahora con nuevos rostros y nuevas heridas.

Porque incluso en una soba iluminada por faroles, el pasado puede volver a golpear. Y en Kyoto, cada noche puede ser la última.

Fuente: Comic Natalie

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