En los últimos días varios usuarios reportaron que, tras actualizar Windows 11, algunas unidades SSD comenzaron a presentar errores e incluso fallos graves. Sin embargo, Microsoft aseguró que sus parches no tienen nada que ver con este problema. La compañía explicó que revisó la telemetría, realizó pruebas internas y no encontró indicios de que la actualización esté dañando los discos.
Por otro lado, el fabricante de controladores Phison también hizo pruebas intensivas durante miles de horas sin detectar errores relacionados con Windows. Aunque se reconoce que los casos existen, parecen ser muy aislados y sin un patrón claro. Como medida de precaución, Phison aconseja a los usuarios mantener sus SSD con una buena refrigeración para evitar posibles problemas en escenarios de uso extremo.
