“El apartamento” juega más con el suspenso que con el terror

Al inicio de “El Apartamento”, el hombre interpretado por Bruno Sosa Bofinger, se despierta adolorido en una habitación. A su lado, en la cama, está una pistola y en la pared aparecen marcas como una cuenta de los días que van pasando. Poco tiempo después descubre que la puerta de salida está completamente bloqueada con cadenas y candados.

El personaje no tiene nombre, tampoco la mujer (Andrea Quattrocchi) que aparece en los flashbacks que lo acechan constantemente y que luego toma forma en una fantasmagórica presencia. En medio de ese entorno en blanco y negro, también aparece un sobre rojo que genera intriga con respecto a su contenido.

Las acciones del protagonista están inmersas en una suerte de espiral infinita, más allá del avance de los días. Los flashbacks aparecen a todo color, como una narración paralela pero que de a poco permiten descubrir los motivos del encierro del protagonista. ¿Qué pasó con esta pareja tras la pasión inicial y esa vida a todo color?

“El apartamento” es una película con una buena factura técnica, con notables planos y saca provecho del trabajo de colorimetría. También tiene un cuidado trabajo de sonido, con detalles que se disfrutan en todo su esplendor en la sala de cine, y con una música que por momentos le brinda a la película un toque a lo Hitchcock.

Es importante además destacar el trabajo de arte realizado con los diferentes ambientes y dimensiones que ofrece esta película, que fue filmada en solamente ocho jornadas debiendo sortear los riesgos de contagio en plena pandemia del covid-19. El confinamiento que provocó este virus en gran parte del mundo también fue incorporado a la trama de esta película, pero de un modo muy sutil.

Fernando Abadie y Clotilde Cabral tienen fugaces apariciones en la película

Pese a que las acciones del protagonista se van repitiendo, el ritmo del largometraje no decae. No obstante, “El apartamento” falla en generar esa tensión y ese terror que te tiene al borde del asiento o que te produce constantes sobresaltos. Solamente hay un par de sustos que logran ese efecto. Sin embargo, la intriga de saber qué pasa y qué pasó con los protagonistas es la que logra mantener la atención del público.

Se nota que detrás de “El apartamento” hay una planificación y una intención de lograr un buen trabajo cinematográfico, hay un conocimiento sobre el lenguaje audiovisual, mucho más que en otras producciones paraguayas que también buscaron incursionar en el terror. Lastimosamente, el resultado dista de lo esperado de una buena película de terror.



Fuente: Espectáculos en ABC Color
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